
Claudia y Bea, estudiantes de la Universidad de Zaragoza, han cambiado el frío de Teruel y el cierzo de Zaragoza por la humedad de Puerto Viejo.
Estos últimos meses también han cambiado los libros por biberones para perezosos y curas de monos en el Jaguar Rescue Center.
-¿Cómo surge la oportunidad de cruzar el charco para hacer las prácticas en este lugar paradisíaco?
Las dos acabábamos de finalizar nuestros estudios y queríamos realizar algún programa de voluntariado como veterinarias. Nos pusimos a buscar y dimos con las becas Universtage que ofrece la Universidad de Zaragoza para recién titulados. Para graduados en veterinaria uno de los destinos era Costa Rica e implicaba estar tres meses en el Jaguar Recue Center, un centro de rescate, que se convertiría en nuestro hogar y lugar de aprendizaje durante esos meses.
-Llegáis y os encontráis en mitad de la selva caribeña. ¿Cuál fue el mayor ‘choque’ cultural o ambiental que sentisteis al bajar del avión y encontraros en esa nueva realidad ?
La humedad extremadamente alta, que junto con el calor nos obligaba a hidratarnos constantemente y hacía que incluso la ropa se llenara de moho. A esto se sumaban los mosquitos, la fauna salvaje muy presente incluso dentro de casa (con mapaches entrando a robarnos comida y monos pasando por el tejado) y las lluvias torrenciales e impredecibles, que nos hacían tener el chubasquero a mano todo el día.
-¿En qué consiste exactamente el día a día en el centro? ¿Qué animales habéis tenido que atender que jamás pensasteis ver de cerca?
Digamos que en el centro hay tres áreas : el santuario, donde están los animales que han sido rescatados y por distintos motivos no se pueden liberar; el hospital, donde se da asistencia veterinaria a nuevos animales rescatados; y rehabilitación, donde se encuentran los animales que ya están sanos y se van a liberar. Nosotras hemos estado en estas dos últimas.
Cuando nos tocaba hospital el horario era incierto pues empezábamos a las 8am y cuando termináramos dependía no solo de la cantidad de animales que hubiera y curas a realizar sino de los rescates que hubiese que hacer ese día, así que podíamos acabar a las 6pm o a las 9pm.
En rehabilitación el horario era de 7:30 a 16pm, y teníamos que limpiar los recintos donde se encontraban los animales, prepararles la comida, e introducirles ramas, hojas y otros enriquecimientos para que el animal siga teniendo su comportamiento natural y hacer lo mas parecido el recinto al que será su futuro hábitat cuando se libere.
En cuanto a animales, la verdad que cualquiera de los que hemos atendido ha sido novedoso e increíble para nosotras. Los que mas hemos visto, por desgracia debido a electrocuciones y atropellos han sido, monos y perezosos. Pero también fue increíble ver tan de cerca a un ocelote, a tortugas verdes y muchas aves exóticas como tucanes.
-¿ Qué es lo que más os ha llamado la atención de la vida ahí?
Estar rodeadas de naturaleza y la forma de vida de la gente, mucho mas calmado y sin el agobio al que estamos acostumbrados. Como dicen los ticos: “pura vida”.
-A menudo idealizamos este tipo de experiencias. ¿Qué es lo más duro de trabajar en la rehabilitación de fauna salvaje que no se ve en redes sociales?
Ver que hay muchos animales que llegan en muy mal estado y a los que no se puede salvar. También darnos cuenta de que, pese a vivir en un país donde la fauna está protegida, sigue existiendo mercado ilegal y maltrato de estos animales. Hemos podido ver por ejemplo como una tortuga verde de unos 100kg había estado del revés mucho tiempo, con el sufrimiento que eso les genera, por que iban a vender su carne. Además, pese a la labor que se hace en estos centros de rescate, desde el gobierno no se toman medidas necesarias para combatirlo, lo que genera una sensación de impotencia.
-Contáis con una beca de 1.080 euros al mes. ¿ Es suficiente para vivir en Costa Rica?
Es una ayuda importante sin la que quizá no hubiésemos realizado esta experiencia, pero teniendo en cuenta el precio de los vuelos y la vida en costa rica que es bastante cara, no ha sido suficiente.
-¿En qué se va la mayor parte del presupuesto? (Alojamiento, cesta de la compra, transporte…)
Principalmente alojamiento y comida. Eso también nos sorprendió, lo cara que era la comida. Los productos básicos cuestan el doble que en España.
-¿Qué os aporta esta estancia en el Caribe que no os daría un centro de recuperación en España?
La fauna que hay en Centroamérica no tiene nada que ver con la de España. Costa Rica es un país que a pesar de ocupar solo alrededor del 0,03 % de la superficie del planeta, alberga cerca del 5 % de la biodiversidad mundial. También por esto hay más necesidad de ayudar. En este centro de rescate llegaban de todas las partes del mundo a hacer voluntariado unas 50 personas al mes.
-¿Cómo valoráis la formación recibida en la Universidad de Zaragoza ahora que habéis tenido que aplicarla en situaciones de emergencia con animales reales?
Nos ha sido de ayuda pero como es lógico la mayoría de animales con los que hemos trabajado no los habíamos estudiado en la carrera y hemos tenido que aprender muchas cosas por primera vez desde el manejo y alimentación de estos animales hasta el diagnosticar y tratar a los animales con menos recursos de los que disponemos en Europa.
-Tras esta experiencia, ¿os veis desarrollando vuestra carrera profesional en el extranjero o el objetivo es volver a Aragón?
Bueno, nunca se sabe dónde te deparará la vida. Las dos somos bastante aventureras, pero muy amantes de nuestra tierra. Por ahora nos vamos a quedar en Aragón

