Los Bomberos de Zaragoza han intervenido este jueves en un edificio situado en el número 38 de la calle Arcadas, donde se ha producido el hundimiento de parte del segundo piso sobre el primero y, posteriormente, hasta la planta baja. El suceso no ha causado heridos ni daños personales.
El inmueble, que presentaba un elevado índice de ocupación ilegal, ya había sido desalojado después de que varios residentes alertaran de fuertes crujidos en la estructura. Tras una primera inspección, los técnicos municipales comprobaron que el edificio sufría importantes daños en los forjados, lo que impedía cualquier posibilidad de realojo.
Los servicios de Inspección Urbanística, apoyados por la unidad de drones de Bomberos de Zaragoza, realizaron una evaluación del inmueble y confirmaron que la estructura presenta un colapso de dos forjados, además de múltiples patologías relacionadas con la humedad. Como consecuencia, el Ayuntamiento procederá a declarar la ruina inminente del edificio.
Los técnicos han precisado que no existe afección para los edificios colindantes. No obstante, se iniciarán trabajos de apuntalamiento preventivo para garantizar la seguridad de las futuras actuaciones y se han clausurado los dos accesos al inmueble, tanto el principal como el que comunica con el patio desde una calle lateral.
Asimismo, el tramo de la calle Arcadas comprendido entre la plaza de San Agustín y el final de la fachada del edificio permanecerá cerrado al tránsito y bajo vigilancia de la Policía Local.
En paralelo, el Ayuntamiento activó el protocolo de emergencia para atender a los residentes afectados. Los servicios sociales municipales ofrecieron alojamiento provisional a las 15 personas que declararon residir en el edificio, entre ellas cinco menores de edad. Sin embargo, todas rechazaron la propuesta al disponer de alternativas habitacionales. Está previsto que este viernes sean atendidas en el Centro Municipal de Servicios Sociales El Boterón, en el barrio de La Magdalena, donde se analizará de forma individualizada su situación.
El edificio ya contaba con requerimientos previos de Urbanismo dirigidos a la propiedad para corregir las deficiencias detectadas, aunque el deterioro de la estructura ha obligado finalmente a iniciar el procedimiento para su declaración de ruina inminente.
