El Ayuntamiento de Calatayud se sumó ayer a la celebración del Día Internacional de los Archivos poniendo en valor la labor que desarrolla el Archivo Municipal, un servicio abierto a ciudadanos e investigadores que custodia miles de documentos fundamentales para conocer la historia de la ciudad y de su entorno.
Ubicado en la planta baja de la Casa Consistorial de la plaza Joaquín Costa, el Archivo Municipal permaneció abierto para dar a conocer la riqueza de sus fondos documentales, integrados por 48.245 fichas y cerca de 8.000 cajas de documentación procedente de distintas épocas y organismos. El servicio atiende consultas de lunes a viernes, entre las 9.30 y las 14.00 horas, previa cita.
El archivo conserva once fondos documentales diferentes y una pequeña hemeroteca que reúnen más de 43.000 registros generados por la actividad municipal a lo largo de los siglos. Entre sus piezas más destacadas figura el documento más antiguo del Fondo Municipal, un Privilegio de Hidalguía concedido en 1343 por Pedro IV «El Ceremonioso» al vecino Pedro López del Villar.
Los fondos permiten consultar desde planos y permisos de obras hasta certificados de nacimientos, matrimonios y defunciones anteriores a la creación de los registros civiles. También se conservan documentos procedentes de instituciones desaparecidas, como la Comunidad de Aldeas de Calatayud o la antigua provincia de Calatayud.
Otra de las secciones más relevantes es el Fondo Notarial, integrado por protocolos de más de cien años de antigüedad. En él se catalogan 5.245 fichas y destaca especialmente un protocolo notarial fechado en 1375, considerado una de las piezas más valiosas por su antigüedad.
Además de la documentación generada por la administración local, el archivo custodia fondos cedidos por particulares, asociaciones, hermandades e instituciones. Entre ellos figuran los archivos de Pedro Montón Puerto, la Hermandad de la Piedad, el Hospital de San Juan de los Labradores, la Peña Taurina Litri y diversa documentación conservada por familiares de Vicente de la Fuente y Valentín Gómez. Todos estos materiales son ordenados, catalogados y preservados en condiciones adecuadas para garantizar su conservación y consulta pública.
Las dependencias del Archivo Municipal ocupan parte de la antigua cámara acorazada del desaparecido Banco de España, un espacio singular por el que pasan habitualmente investigadores e historiadores. Entre ellos se encuentra Francisco Tobajas, que consulta de forma periódica estos fondos para sus trabajos y publicaciones sobre la comarca.
Desde el Ayuntamiento se recordó también que la pandemia supuso un descenso significativo de visitas y consultas, una situación de la que estos servicios todavía se recuperan pese al creciente interés por la investigación histórica y genealógica.
Durante las últimas semanas, alumnos del Colegio Salvador Minguijón han visitado las instalaciones para conocer de cerca la función de los archivos y descubrir algunos de sus documentos más singulares. Entre ellos destacan los antiguos «cabreos» de la Comunidad de Calatayud, apreciados tanto por su contenido histórico como por la calidad de su caligrafía y manufactura.
Como complemento a esta conmemoración, el próximo lunes se celebrará en la Biblioteca Municipal un taller de caligrafía impartido por Ricardo Vicente, del Estudio de Caligrafía Aularium. La actividad permitirá conocer las técnicas, tintas y materiales utilizados tradicionalmente en la escritura y acercará a los participantes a un arte estrechamente ligado a la conservación documental.
