La fotografía tiene el poder mágico de detener el tiempo y convertirse en un testigo silencioso de la evolución de nuestras ciudades. En el marco del Día Internacional de la Fotografía, esta disciplina se ha alzado como el vehículo perfecto para redescubrir cómo era Zaragoza hace apenas unas décadas, permitiéndonos contrastar el presente con aquellas escenas de antaño que definieron nuestra identidad urbana.

Para conmemorar esta fecha tan señalada, hemos recopilado una serie de instantáneas que invitan a la nostalgia y a la curiosidad. A través de ellas, es posible recorrer calles y plazas emblemáticas de la capital aragonesa, observando cómo los comercios, el tráfico y la propia arquitectura han ido transformándose con el paso del tiempo.

El archivo visual, que sirve como un espejo de la historia local, es un recordatorio de la importancia de preservar nuestra memoria colectiva.

Fuente de las imágenes: Todas las fotografías que ilustran este viaje al pasado proceden de los fondos de la Hemeroteca Municipal de Zaragoza, una fuente inestimable para comprender la transformación y el pulso diario de la ciudad a lo largo del siglo XX.


