El Real Zaragoza ha cerrado el mercado de fichajes con una profunda y frenética remodelación de su plantilla, una apuesta arriesgada liderada por el director deportivo Txema Indias. La conclusión de la ventana de traspasos deja un equipo de 25 jugadores, un plantel que ha sufrido numerosos vaivenes con el objetivo de dotar a Gabi Fernández de un grupo capaz de competir por las primeras posiciones. La estrategia ha sido clara: primar la experiencia y el rendimiento inmediato, una notable desviación de la política de años anteriores.
Una defensa totalmente remozada y con experiencia
La línea defensiva es, sin duda, la que ha experimentado una mayor transformación. En el centro de la zaga, el club ha incorporado a tres veteranos de la categoría: Tachi, Radovanovic e Insua. Esta triple llegada busca aportar solidez y jerarquía, un perfil muy demandado por el cuerpo técnico. A ellos se suma la inesperada pero positiva irrupción de Saidu, un mediocentro ghanés que ha demostrado su versatilidad en la pretemporada y se perfila como un valioso recurso.
En los laterales, el equipo también presenta novedades significativas. En la banda derecha, la vuelta de Juan Sebastián, cedido la pasada campaña, se complementa con el sorprendente fichaje de última hora de Martín Aguirregabiria, un futbolista sin equipo que aterriza para aportar experiencia. En la izquierda, Pomares llega para competir por la titularidad con Tasende, consolidando una defensa con alternativas para cada puesto.
La medular, un puzle por encajar
El centro del campo ha sido otra de las áreas clave para el Real Zaragoza. La llegada del centrocampista marfileño Paul Akouokou fue una de las prioridades de Txema Indias, quien buscaba un perfil físico y con capacidad de contención para una medular que ha mostrado fragilidad en los primeros partidos. Akouokou, con experiencia en equipos de élite como el Olympique de Lyon, se perfila como titular indiscutible. Sin embargo, la gestión de esta zona se ha complicado por la imposibilidad de dar salida a futbolistas como Toni Moya y Keidi Bare, lo que deja una plantilla con varios jugadores de un perfil similar.
Un nuevo «9» y el enigma de Bakis
En la delantera, el club ha optado por un cambio de perfil con la incorporación de Kenan Kodro, un delantero de área con un marcado olfato goleador. Su llegada busca aportar una referencia ofensiva diferente. Este movimiento se produjo tras el frustrado fichaje de Sinan Bakis por un equipo turco, que no superó las pruebas médicas. La situación del delantero turco sigue siendo un quebradero de cabeza para la dirección deportiva, que ahora debe gestionar su presencia en la plantilla.
En resumen, el Real Zaragoza ha apostado por un mercado agresivo, con una alta concentración de fichajes en los últimos días y un claro enfoque en la veteranía y el rendimiento inmediato. Solo el paso de los partidos dictará la sentencia definitiva sobre el éxito de esta estrategia. ¿Conseguirá esta nueva plantilla cohesionarse a tiempo para competir por el ascenso, o pagará el precio de una planificación a contrarreloj?
