El Real Zaragoza certificó prácticamente su defunción deportiva este fin de semana en el estadio José Zorrilla tras caer derrotado por 2-0 frente al Real Valladolid. El equipo dirigido por David Navarro evidenció una alarmante falta de nivel competitivo y hundió aún más los ánimos de la afición en Aragón. Un gol de Latasa en el minuto tres y la sentencia del debutante Carvajal en el tramo final, sumados a la expulsión directa de Mario Soberón, dejan a los blanquillos a expensas de un milagro para evitar el descenso en su próximo partido en la capital aragonesa.
Un córner fatídico y el bloqueo absoluto
La urgencia con la que el conjunto zaragocista viajaba a tierras vallisoletanas desapareció nada más pitar el árbitro. La desconexión defensiva volvió a castigar al equipo con una jugada calcada a las de jornadas anteriores.
- El primer mazazo: En el minuto 3, un despeje defectuoso de Pablo Insua concedió un saque de esquina. El Valladolid aprovechó la nula capacidad de los aragoneses para defender el balón parado y Latasa conectó un cabezazo letal para marcar el 1-0.
- Naufragio táctico: El doble pivote formado por Keidi Bare y Toni Moya fue incapaz de imponer ritmo. El centro del campo sucumbió ante la superioridad y presión física de los locales.
- Defensa superada: Los centrales blanquillos temblaron y sufrieron en cada contragolpe ante la velocidad de extremos como Biuk y Peter Federico.
- Aislamiento en ataque: Solo Rober González ofreció destellos de calidad y claridad, pero careció de apoyos efectivos para generar auténtico peligro en el área rival.
Reacción estéril y pólvora mojada
Tras el descanso, el técnico David Navarro movió el banquillo. Retiró al amonestado El Yamiq para dar entrada a Álex Gomes. El Zaragoza mejoró su posicionamiento territorial y logró encajonar al Valladolid en su campo, aunque la falta de gol dictó sentencia definitiva.
El equipo aragonés rozó el empate en dos acciones aisladas: un remate de cabeza de Insua a la salida de una falta y, sobre todo, un disparo de Kenan Kodro que se estrelló violentamente contra el poste tras un pase de Dani Gómez. El delantero bosnio sigue negado de cara a portería. Pese a la mejoría, el dominio zaragocista fue un espejismo totalmente improductivo.
Expulsión, sentencia y matemáticas crueles
El tramo final del encuentro fue un compendio de despropósitos que reflejan la dura temporada del club aragonés. La frustración se apoderó de la plantilla sobre el césped.
En el minuto 81, Mario Soberón vio la tarjeta roja directa por un pisotón sobre Latasa, dejando a su equipo con diez jugadores y sin opciones de reacción. Apenas cinco minutos después, el debutante local Ángel Carvajal aprovechó un grave error en el control de Gomes para robar el esférico, batir a Adrián y colocar el 2-0 en el marcador.
La afición blanquilla estalló de indignación contra los jugadores al término del partido. El Real Zaragoza se sitúa ahora a cuatro puntos del Cádiz con tan solo nueve en disputa. El abismo de la Primera RFEF es inminente y la tragedia deportiva podría consumarse matemáticamente la próxima jornada en su propio estadio frente al Sporting.
