San Carlos de la Rápita, Tarragona – Un día de ocio en la Playa del Capri se transformó en un escenario de heroísmo el pasado 20 de julio, cuando Sergio Almingol, un agente de la Policía Nacional destinado en la Jefatura Superior de Policía de Aragón y fuera de servicio, rescató a un joven noruego de 18 años de morir ahogado. Su rápida intervención, junto con la colaboración ciudadana, evitó una tragedia en las aguas de Tarragona.
Almingol, un apasionado de la natación, se encontraba entrenando en la Playa del Capri cuando observó al joven, visiblemente inexperto, alejarse peligrosamente de la costa y adentrarse en una zona con corrientes desfavorables. La situación se tornó crítica cuando el chico comenzó a agitarse, bracear sin rumbo y gritar desesperadamente «¡Help!».
«Estaba nadando solo en la zona cuando veo que hay un chico parado, que no está avanzando. Se encontraba a cierta distancia de mí y no conseguía ver bien lo que estaba haciendo», relata el agente. «Me fui acercando a nado, e intento llegar lo más rápido posible y me doy cuenta que estaba gritando ‘help, help, help’, completamente desesperado. Aceleré el ritmo, me acerqué y vi que estaba en pánico y perdiendo la flotabilidad».
El joven, presa del pánico, le manifestaba a Almingol que no tenía fuerza en las piernas, no podía respirar ni nadar, y que se estaba ahogando. El agente, manteniendo la calma, se identificó como policía para intentar tranquilizarlo. «Parece que el chico reacciona y se mantiene sobre su espalda, unos segundos a flote, pero automáticamente otra vez vuelve a bracear, a moverse sin control y a hundirse», explica Almingol, consciente de que el joven, a pesar de saber nadar, estaba superado por la situación.
En un momento crucial, cuando el agente buscaba la forma más segura de llevar al joven a la orilla, una mujer que practicaba paddle surf llegó al rescate. Amablemente, ofreció su tabla, lo que permitió que el rescate se efectuara sin mayores contratiempos. Juntos, lograron llevar al joven a salvo a pocos metros de la playa.
Una vez en la arena, un médico que también disfrutaba de su día libre en la playa brindó los primeros auxilios al joven noruego, quien afortunadamente no precisó traslado a un centro hospitalario. Los padres del chico, inmensamente agradecidos, expresaron su profunda gratitud hacia el agente Almingol, destacando que su rápida y decisiva actuación fue fundamental para evitar un desenlace fatal. La heroica acción de este policía de Aragón es un claro ejemplo de vocación de servicio, incluso fuera de horario.

