Las estudiantes Jara y Paola son dos de las alumnas que lideran la lucha contra el acoso escolar y la soledad en los institutos de Teruel. Elegidas democráticamente por sus propios compañeros cuando estudiaban 1º de la ESO, estas jóvenes aragonesas dedican su tiempo de recreo a detectar casos de bullying y mediar en conflictos. Tras cuatro años de experiencia actuando como «alumnas ayudantes», detallan cómo intervienen directamente en los pasillos y patios de la capital turolense para evitar la exclusión de los más vulnerables.
Formación e intervención en los recreos
El proceso comienza con una votación en clase. Una vez seleccionadas, las alumnas reciben formación específica que les dota de herramientas prácticas para identificar el sufrimiento ajeno y actuar ante casos de acoso. Su protocolo de trabajo es directo:
- Observación: Vigilan el entorno escolar para identificar a estudiantes que están solos, se sienten abandonados o reciben exceso de bromas pesadas.
- Acercamiento: Intervienen acercándose al alumno afectado para preguntarle qué ocurre y analizar la situación de primera mano.
- Coordinación docente: Trasladan la información a las profesoras del centro, quienes les proporcionan pautas y consejos de actuación.
- Observatorio quincenal: Cada dos semanas se reúnen con la profesora responsable y el resto de la red de ayudantes para exponer los casos vistos y buscar soluciones de forma conjunta.
Nuevas generaciones «más revolucionadas»
Con la perspectiva que les da cursar actualmente 4º de la ESO, Jara y Paola perciben un cambio claro de comportamiento en los adolescentes de Aragón. Las voluntarias alertan de que las nuevas generaciones entran al instituto mucho «más revolucionadas». Las edades más tempranas concentran el grueso de los conflictos y los casos de aislamiento social.
A medida que avanzan los cursos, la madurez de los alumnos reduce significativamente la incidencia de este tipo de problemas. Pese a la dureza de las situaciones a las que se enfrentan, ambas turolenses expresan su orgullo por la confianza depositada en ellas. Su principal satisfacción radica en orientar a los nuevos alumnos que llegan desubicados al instituto y convertir el centro en un espacio seguro para todos.Escuchamos a Jara y Paola en el reportaje de más abajo.
Tres participantes en el programa del IES Lázaro Carreter de Utrillas, dieron lectura ante sus compañeros del manifiesto que habían elaborado, levantando el aplauso unánime de todos los asistentes
