La campaña de excavaciones de este año en el yacimiento arqueológico del Alto Chacón, situado a apenas tres kilómetros de la ciudad de Teruel, ha concluido revelando detalles clave sobre sus antiguas estructuras defensivas y su zona industrial. Entre el 1 y el 30 de junio, un equipo liderado por el Museo de Teruel y codirigido por las arqueólogas Marta Pérez y Marta Blasco, ha trabajado en el enclave para profundizar en el urbanismo de las primeras etapas del poblado.Pueden ver el reportaje que grabamos hace unas semanas en dicho yacimiento
Un mirador estratégico sobre el Guadalaviar
El poblado del Alto Chacón destaca por su ubicación privilegiada, desde donde se visualiza y controla perfectamente toda la vega del río Guadalaviar. La vicepresidenta de la Diputación Provincial y delegada del Museo, Beatriz Martín, ha agradecido la labor del equipo, subrayando que las tareas se han centrado en entender el «urbanismo de lo que era la ciudad».
Durante esta intervención formativa, el equipo ha contado con el apoyo de ocho estudiantes de las universidades de Zaragoza, Valencia, Alcalá y Autónoma de Barcelona, quienes han centrado sus esfuerzos en varias áreas de investigación.
Principales hallazgos de la campaña 2026
Las excavaciones han sacado a la luz descubrimientos fundamentales, estructurados en los siguientes frentes:
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Evolución del sistema defensivo: Se ha detectado una clara superposición de estructuras. Existe una muralla más antigua, datada en el siglo V a. C., con un grosor imponente que supera los 2,40 metros. Sobre ella se apoya otra muralla posterior, del siglo II a. C., de dimensiones menores y en torno a los 80 centímetros de ancho.
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Sector artesanal metalúrgico: Los trabajos han identificado una zona dedicada íntegramente a la forja de hierro. En este espacio han aparecido niveles de combustión, abundante escoria, restos de carbón y dos hornos empleados para trabajar el metal.
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Espacios domésticos: En el interior de las viviendas se han recuperado restos de fauna, cerámica y útiles relacionados con el hilado, como las «fusayolas» (piezas de cerámica utilizadas como peso en los telares).
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Silo de época emiral: En una zanja exterior al núcleo principal, ha aparecido un silo agrícola destinado al almacenaje, fechado en época emiral hacia el siglo IX d. C..
Trabajos de laboratorio y futuro del yacimiento
Marta Blasco ha definido la actual campaña como «muy satisfactoria», confirmando definitivamente la existencia de un hábitat antiguo por debajo de los niveles de ocupación del siglo II a. C.. Todo el material arqueológico recuperado se ha documentado de manera minuciosa mediante fotografías, croquis y mediciones para su posterior traslado y análisis en el laboratorio.
