En su mejor partido del curso, el conjunto rojillo domina la pintura y el ritmo de juego pese a la plaga de lesiones, sumando su sexta victoria en la Liga Endesa antes de visitar Valencia.
Dicen que la necesidad agudiza el ingenio, y en el deporte, a menudo multiplica el coraje. El Casademont Zaragoza firmó este fin de semana un triunfo incontestable ante el Dreamland Gran Canaria (95-84), una victoria de esas que valen doble por el contexto: sin sus torres principales (Koumadje, Dubljevic y Kabaca lesionados), el equipo aragonés ofreció un recital de solidaridad, energía y acierto en el Príncipe Felipe.
Con Joel Soriano como único ‘5’ puro y un Devin Robinson estelar reconvertido a pívot de emergencia, los maños no solo sobrevivieron, sino que dominaron una estadística que parecía imposible sobre el papel: ganaron la batalla del rebote (35 frente a 26), cimentando ahí su mejor actuación de la temporada.
De menos a más: El despertar rojillo
El encuentro comenzó frío, con el equipo local buscando su sitio en la pista ante un Gran Canaria que, liderado por Kuath y Wong, golpeó primero (2-6). La defensa local sufría y el aro parecía cerrado. Sin embargo, la entrada de Joel Soriano cambió la inercia. El dominicano impuso su ley bajo los tableros y, junto a la garra de Joaquín Rodríguez, volteó el marcador momentáneamente (18-14).
El intercambio de golpes fue constante en la primera mitad. Cuando Louis Labeyrie y Braian Angola amenazaban con romper el partido para los visitantes con rachas de anotación, aparecieron los triples salvadores de Marco Spissu y la energía de DJ Stephens. Al descanso, el marcador reflejaba la igualdad de un duelo táctico y físico (43-41).
El cuarto de la explosión (El punto de inflexión)
Fue tras el paso por vestuarios cuando el Casademont Zaragoza rompió la baraja. El tercer cuarto fue, sencillamente, una exhibición. DJ Stephens y Devin Robinson desataron la tormenta perfecta, combinando acierto exterior y potencia interior. El equipo local encontró una fluidez ofensiva inédita este curso, alcanzando una ventaja de +12 (64-52) y controlando el tempo del partido con una madurez impropia de un equipo tan mermado por las bajas.
Temple para cerrar la victoria
Como es habitual en la Liga Endesa, el rival no se rindió. El Gran Canaria, de la mano de Albicy y Pelos, apretó las tuercas en el último asalto, reduciendo la distancia a solo seis puntos y helando la sangre de la Marea Roja.
Pero este Casademont tiene carácter. En el momento crítico, apareció de nuevo Spissu con un triple psicológico que frenó la remontada en seco. Soriano volvió a levantar un muro en defensa y, en los minutos finales, Yusta y Bell-Haynes ejecutaron la sentencia con frialdad. El definitivo 95-84 no solo supone la sexta victoria; es un mensaje de que este equipo, cuando está contra las cuerdas, saca las garras.
CASADEMONT ZARAGOZA 95
Bell-Haynes (11), Yusta (14), Stephens (10), González (8), Robinson (18) -cinco inicial- Spissu (11), Rodríguez (10), Kabaca (-), Fernández (3), Soriano (10), Lukic (-), Traoré (-).
DREAMLAND GRAN CANARIA 84
Albicy (9), Wong (4), Brussino (3), Labeyrie (10), Kuath (13) -cinco inicial- Alocén (-), Vila (4), Samar (6), Salvó (5), Pelos (11), Tobey (2), Angola (17).
📈 Las Claves del Partido
- Dominio contra pronóstico: Pese a las bajas de sus interiores titulares, Zaragoza capturó 9 rebotes más que Gran Canaria.
- Factor Soriano: El único pívot disponible fue un coloso en la pintura en los momentos decisivos.
- Acierto exterior: Un 40% en triples (8/20) permitió abrir la defensa insular en la segunda mitad.
- Lo que viene: El equipo viaja con la moral por las nubes para enfrentarse a Valencia Basket el próximo lunes.

