El Ibercaja Estadio lució un nuevo lleno en una jornada clave por la permanencia. Pese a lograr remontar un 0-1 adverso contra diez, un gol visitante en la recta final condenó a los de David Navarro a un reparto de puntos. La situación en la tabla es muy delicada, pero la escuadra aragonesa se resiste a bajar los brazos.
El Ibercaja Estadio registró un nuevo lleno absoluto para empujar al Real Zaragoza en un duelo a vida o muerte frente al Ceuta. Con la permanencia en juego y la urgencia de sumar de tres en tres, el choque se presentaba como una auténtica final para los aragoneses. El ambiente, impulsado por el saque de honor de Nayim, era inmejorable, dejando claro que, por muy difícil que sea la situación clasificatoria, el zaragocismo nunca pierde la fe.

David Navarro apostó de inicio por Andrada, Aguirregabiria, Insua, El Yamiq, Larios, Keidi Bare, Francho, Pinilla, Saidu, Rober y Dani Gómez. Sin embargo, el guion inicial no fue el esperado. El Ceuta de José Juan Romero saltó al césped dominando y con mayor presencia en el área local. Aunque Dani Gómez vio cómo se le anulaba un gol por claro fuera de juego a los dos minutos, fueron los visitantes quienes llevaron la batuta. Tras un aviso de Marino que atrapó Andrada y una clara ocasión salvada por la zaga blanquilla, el Ceuta perdonó.
El Zaragoza intentó sacudirse los nervios. Rober, tras una gran internada de Dani Gómez, no logró batir a un Guillermo Vallejo que sacó el balón con apuros. Se pidió también una mano de Aguirregabiria que el colegiado no consideró punible, y Anuar vio la primera amarilla por frenar una contra peligrosa. Pero cuando parecía que el conjunto maño empezaba a soltarse, llegó el jarro de agua fría. En el minuto 31, Konrad adelantó al Ceuta con un certero remate de cabeza (0-1). El equipo visitante jugaba a placer ante un Zaragoza atascado e incómodo.
La frustración de David Navarro fue tal que tomó una decisión insólita: realizar tres cambios antes del descanso. Aguirregabiria, Keidi Bare y Pinilla abandonaron el terreno de juego para dar entrada a Juan Sebastián, Mawuli y Kodro. El impacto fue casi inmediato, ya que el delantero bosnio estrelló un remate en el larguero nada más entrar, pero se llegó al descanso con desventaja.
Remontada efímera y decepción final
La segunda mitad arrancó con la misma urgencia. Rober perdonó una ocasión clarísima mandando el balón a las nubes, pero el panorama cambió drásticamente cuando el VAR intervino para expulsar a Yago por una acción sobre Dani Gómez. Con superioridad numérica y toda la segunda parte por delante, el Zaragoza se volcó.
El premio a la insistencia llegó en el 56’, cuando Rober se resarció de su error anterior superando a Vallejo con una gran vaselina para colocar el 1-1. El asedio aragonés continuó: se anuló un gol a Kodro por fuera de juego y el propio delantero vio cómo el meta visitante le sacaba otro remate cantado. El dominio local era absoluto. En el 75’, Dani Tasende sustituyó a Larios y poco después Mawuli perdonó el segundo al mandar alto un balón cuando lo tenía todo a favor.
La insistencia tuvo recompensa desde los once metros. Una revisión del VAR dictaminó penalti por mano de Matos dentro del área, y Dani Gómez no tembló para certificar la remontada y poner el 2-1. Parecía que los tres puntos de oro se quedaban en casa, dando un respiro vital en la Liga Hypermotion, pero la fragilidad defensiva volvió a castigar al cuadro blanquillo. El Ceuta logró el empate definitivo por medio de Marcos en los instantes finales.
El colegiado añadió 11 minutos de tiempo extra en los que el Zaragoza buscó a la desesperada el gol de la victoria, con un remate de Cuenca que se marchó rozando el palo. No hubo tiempo para más. El empate deja un sabor amargo y mantiene al equipo en una situación clasificatoria muy asfixiante tras un partido irregular. El margen de error es cada vez menor, pero si algo demostró la grada del Ibercaja Estadio es que, mientras haya matemáticas, la fe en la salvación no se negocia
